La utilidad práctica de la Historia:
más allá de interpretar, hay que transformar el mundo.
Stephanie González
Diciembre 2013*
I. Objetivos
El presente trabajo tiene como objetivo hacer una valoración de lo qué es la historia y cuál es el papel de las historiadoras frente a la elaboración de la misma, tomando como base a las Tesis sobre Feuerbach escritas por Karl Marx en 1845.[1] Me centraré en la tesis número XI que dice lo siguiente: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.” Sustituyendo la palabra «filósofos» por «historiadoras». Desde esta perspectiva abordaré la problemática de la historia y la tarea de las historiadoras en el presente.

II. Planteamientos de Karl Marx
Para Marx, la humanidad se ve rodeada de sus circunstancias de su tiempo, y cualquiera que se dedique a la historia no puede ser ajena a ellas. Marx, nos dirá también, que estas circunstancias son modificables y, oponiéndose las ideas hegelianas de que la humanidad es producto de la historia, nos dice que al contrario, la historia es producto de las personas. Esto último, porque nuestra existencia se basa en las relaciones de intercambio y producción para la satisfacción de las necesidades.
En resumen, para Marx el sujeto y el objeto de la historia se encuentran en interacción, además de que cree que para modificar la circunstancia se requiere pensar. Para poder pensar en algo, esto tiene que existir de alguna manera. No se da de lo inmediato, se requiere de algunas investigaciones que se enlazan con el pensamiento, así, la explicación de las relaciones de la humanidad se dan a partir de la comprensión de la relación entre la humanidad y la naturaleza para poder satisfacer dichas necesidades; agregándole que en éste proceso, el intercambio de ideas es muy marcado por la interacción que se tiene entre los actores de la sociedad, esto es, humanidad-sociedad.
Para Marx, se produce y reproduce la vida material desde la comunicación y acciones tanto personales como sociales; además, se analiza mejor desde la observación de la historia lucha antagónica entre clases, que permite ver los pasos que han dado las clases para tener una posición hoy en día. Estas clases, compuestas evidentemente, por grupos humanos que han tomado acciones reflejadas en la historia.
III. La practicidad de la Historia
La historia, tiene como objetivo explicar la realidad que ha acontecido, su posición es el presente y echa un vistazo al pasado para construir un futuro. Es importante aclarar que los problemas de la historia no los hace la disciplina en sí misma, sino que la historiadora como sujeta, es quien localiza desde su presente las problemáticas de los acontecimientos para dotarlas de un sentido y encontrarles una explicación coherente y verificable.
Las historiadoras ocupan de la historia como la herramienta para conocer el pasado. El conocimiento se construye con base en ciertas observaciones y métodos de composición histórica, que llevan a modificar la idea que se tenía de lo ocurrido, o bien, en ocasiones la sustituye, la historia también tiene paradigmas. Además, el conocimiento en un inicio se da por la percepción que tiene por medio de los sentidos y sentimientos, pero no se queda sólo ahí, sino que se transforman en el pensamiento y concientización de las cosas y, esto da paso a una amplia gama de diversas interpretaciones que tiene como punto de partida, las circunstancias del presente de las autoras.
En ocasiones se considera al trabajo intelectual como algo ocioso y sin mayor gracia, sin embargo una de las aportaciones que Marx nos ha dejado a la historia es la utilidad y fin práctico de la misma; que si bien, no son los primeros de su época en mostrarla, se acercan más a las necesidades de una etapa conocida como la modernidad, en la que vivió y se permeó de ella por el desarrollo de la lucha de clases.
El pensamiento y la reflexión van de la mano con la abstracción de los hechos; las ideas que se dan surgen y se construyen en las circunstancias en que la sujeta se desenvuelve, le crean un horizonte de posibilidad que de alguna forma orienta sus interpretaciones y con ello logra dar una explicación a la realidad que vive.
Volviendo al objetivo de este trabajo, no se puede dejar de lado la utilidad de la historia, que como se dijo en un principio en palabras de Marx, lo que se trata no sólo es interpretar al mundo, sino transformarlo, lo que significa que ésta, debe tener una utilidad y fin práctico. Es importante señalar que las necesidades la humanidad –producción y reproducción– han sido una constante en la historia pues como especie humana se requieren satisfacer para la existencia.
La humanidad, se compone de seres sociales que al interactuar con las y los demás a partir de la satisfacción de las necesidades, ha creado sistemas en donde se desarrolla, evidentemente, como resultado también de una lucha de clases. La historia entonces, forma parte de los fundamentos para la abstracción de realidades porque en ella existe una enseñanza apreciable en el pasado que se puede apropiar y aplicar en el presente. La historia tiene una lógica que configura realidades a partir de la investigación y las metodologías, para que con ella se pueda llegar a la conciencia, a la acción y a la transformación del presente en que se hace esa historia.
IV. Conclusiones
Todo conocimiento debe ser práctico. Esto es, que una vez obtenido a través de una investigación y metodología, tenga una utilidad revolucionaria. Además, se debe tener en cuenta que es la propia humanidad quien produce sus circunstancias históricas, esto, para dejar lo metafísico de lado. También se debe tomar en cuenta que la mayoría de veces, la humanidad ha hecho sus circunstancias no de manera consciente, sino desde la enajenación que tiene por estar en un sistema donde hay una clase dominante: la burguesía. No obstante, la reflexión de estas circunstancias y el papel que se ha jugado en ellas, les lleva a cuestionarse con qué finalidad se está en el mundo: si para reproducir los valores de la clase burguesa, o luchar por nuestros intereses como clase proletaria.
Para llegar a estas reflexiones, son los antagonismos de clase lo que nos llevan a ir tomando consciencia sobre nuestras opresiones. Por ello, el señalar las contradicciones se vuelve fundamental para cualquier crítica. Para un trabajo histórico, siempre es importante partir de un análisis certero de nuestra realidad, e historiográfico con otras y otros autores; para tener claro nuestros enfoques y objetivos. Tengamos en cuenta, que las circunstancias de este presente nos han llevado a un horizonte de posibilidad que nos permite replantear las interpretaciones e interrogantes, para volverlas útiles al cambio. Las interrogantes que queramos responder, partirán siempre de las necesidades que nuestra consciencia de clase nos permita ver.
En conclusión, el fin práctico de la Historia está en transformar al mundo a partir de las relaciones de la humanidad y la sociedad que se encuentran en cada época, las cuales responden a sus circunstancias que orientan las necesidades de su tiempo. Por ello, compartiendo la idea de Marx, no puede haber historia útil sin praxis política (Marx fue fundador de la primera Internacional y un periodista militante muy importante hasta hoy en día), misma que debe estar encaminada hacia la transformación de un sistema que oprime.
Hacer historia, no sólo se trata de escribir relatos, sino de la comprensión de los acontecimientos del presente, por medio de la objetividad, la investigación y el método para formar realidades que puedan ser explicadas por medio de la historia y se utilicen como guía del saber hacia la construcción de un futuro diferente en una praxis política. Las historiadoras tienen como cargo esta labor, al formarse como una profesional en la materia; además deben buscar la manera de compartir dicho conocimiento porque una vez teniéndolo claro en su pensamiento, transmitirlo resulta una tarea de adecuarlo las necesidades que le presentan sus circunstancias, sin que pierda su objetivo y esencia. Lo práctico radica en su capacidad para solucionar los problemas que se observan en el desarrollo histórico de la humanidad y que nos primen en el presente. Ø
[1] Karl Marx. “Tesis sobre Feuerbach.” En La ideología Alemana. México. Grijalbo. 1970.
* Ensayo escrito durante la carrera de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Diciembre 2013. En la edición de 2020, la autora cambió el masculino por el femenino genérico e introdujo el lenguaje neutro sobre las propuestas de Marx. Es un ensayo, que no trabaja aún cuestiones de género, pues en aquella época, la autora no contaba con herramientas teóricas ni militantes para abordarlo así. Aunque parece repetitivo, para la autora es importante difundirlo ya que refleja un momento importante de su comprensión histórica y sus primeros acercamientos al marxismo.
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Karl Marx
Tesis sobre Feuerbach
https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/45-feuer.htm
Escrito en alemán por Karl Marx en la primavera de 1845. Fue publicado por primera vez por Friedrich Engels en 1888 como apéndice a la edición aparte de su Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana.
[I] El defecto fundamental de todo el materialismo anterior -incluido el de Feuerbach- es que sólo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de un modo subjetivo. De aquí que el lado activo fuese desarrollado por el idealismo, por oposición al materialismo, pero sólo de un modo abstracto, ya que el idealismo, naturalmente, no conoce la actividad real, sensorial, como tal. Feuerbach quiere objetos sensoriales, realmente distintos de los objetos conceptuales; pero tampoco él concibe la propia actividad humana como una actividad objetiva. Por eso, en La esencia del cristianismo sólo considera la actitud teórica como la auténticamente humana, mientras que concibe y fija la práctica sólo en su forma suciamente judaica de manifestarse. Por tanto, no comprende la importancia de la actuación “revolucionaria”, “práctico-crítica”.
[II] El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico.
[III] La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así, por ej., en Robert Owen).
La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.
[IV] Feuerbach arranca de la autoenajenación religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo religioso, imaginario, y otro real. Su cometido consiste en disolver el mundo religioso, reduciéndolo a su base terrenal. No advierte que, después de realizada esta labor, queda por hacer lo principal. En efecto, el que la base terrenal se separe de sí misma y se plasme en las nubes como reino independiente, sólo puede explicarse por el propio desgarramiento y la contradicción de esta base terrenal consigo misma. Por tanto, lo primero que hay que hacer es comprender ésta en su contradicción y luego revolucionarla prácticamente eliminando la contradicción. Por consiguiente, después de descubrir, v. gr., en la familia terrenal el secreto de la sagrada familia, hay que criticar teóricamente y revolucionar prácticamente aquélla.
[V] Feuerbach, no contento con el pensamiento abstracto, apela a la contemplación sensorial; pero no concibe la sensoriedad como una actividad sensorial humana práctica.
[VI] Feuerbach diluye la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales. Feuerbach, que no se ocupa de la crítica de esta esencia real, se ve, por tanto, obligado:
A hacer abstracción de la trayectoria histórica, enfocando para sí el sentimiento religioso (Gemüt) y presuponiendo un individuo humano abstracto, aislado.
En él, la esencia humana sólo puede concebirse como “género”, como una generalidad interna, muda, que se limita a unir naturalmente los muchos individuos.
[VII] Feuerbach no ve, por tanto, que el “sentimiento religioso” es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad.
[VIII] La vida social es, en esencia, práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esa práctica.
[IX] A lo que mas llega el materialismo contemplativo, es decir, el materialismo que no concibe la sensoriedad como actividad práctica, es a contemplar a los distintos individuos dentro de la “sociedad civil”.
[X] El punto de vista del antiguo materialismo es la sociedad “civil; el del nuevo materialismo, la sociedad humana o la humanidad socializada.
[XI] Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.


Comentarios
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