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Acoso sexual en la LUS

Pronunciamiento sobre el acoso sexual dentro de la Liga de Unidad Socialista Fanny González, 11/05/19 El día de ayer (10/5/19) hice pública mi denuncia* hacia José Juan Grijalva “Che Juan”,…

Pronunciamiento sobre el acoso sexual dentro de la Liga de Unidad Socialista

Fanny González, 11/05/19

El día de ayer (10/5/19) hice pública mi denuncia* hacia José Juan Grijalva “Che Juan”, acerca del acoso sexual que recibí de manera virtual, y la terrible forma en que se llevó el caso en la Liga de Unidad Socialista (LUS), organización donde militamos ambas personas. Ahora, me daré a la tarea de pronunciarme sobre estos mismos acontecimientos, pero primero hablaré de forma breve sobre los hechos: José Juan, me envió imágenes de connotación sexual y pornográfico en repetidas ocasiones a mi chat personal de WhatsApp (WA), así como lenguaje no deseado. Además, señalé que él compartía material sexista y de carácter pornográfico en el grupo de WA de la organización (donde hay personas simpatizantes) y que tenía actitudes violentas hacia otras compañeras dentro de dicho grupo. Esto, lo llevé a la reunión semanas después que pasó. Expuse el caso como violencia de género, acoso sexual, hostigamiento, sexismo y misoginia, que escondían relaciones de dominación. Llevé los mensajes y materiales al respecto; y, para mi sorpresa, la reacción de la organización fue la de tacharme de “suceptible” “peligrosa” “desconsiderada con el compañero”, de haberme tardado en denunciar, de “marioneta” de otro compañero,”ultraizquierdista” “guerrillera” entre otras cosas.

La LUS regional (Ciudad de México), minimizó las cosas, me dijeron que era un problema personal y no de la organización y prefirieron pronunciarse en contra del único compañero que me defendió y que en ese momento se salió de la organización, que de mi propio caso. A “Che Juan” lo defendieron diciendo que era un camarada que viene desde el PRT y tiene una militancia feminista de décadas atrás, que siempre iba a “luchar por los derechos de las mujeres”.  Lo excusaron, diciendo que su comportamiento “amoroso” era porque de donde él proviene, así es la gente.

Ante esto, expliqué en varias reuniones que yo nunca había consentido un lenguaje así, y que me sentía acosada y hostigada por los mensajes sexuales y pornográficos que nunca pedí. De manera repetida se me dijo exagerada y el único logro de las discusiones, si se le puede llamar así, fue reconocieran que dentro de la organización que hacía falta un proceso de formación feminista, pero se me dijo, que al ser la única mujer en la organización, fuera yo quien lo diera. Eso me molestó porque insistí que seguíamos perpetuando estereotipos y opresiones hacia las mujeres.

Por otra parte, José Juan me envió una “disculpa” donde decía que era una pena que no me dieran risa sus chistes y que no entendiera su humor, pero que si me molestaba no iba a volver a ocurrir. Esto, volvió a ser motivo de mi enojo, y volví a llevarlo a otra reunión, argumenté que no aceptaba su disculpa porque no estaba reconociendo el problema sino lamentando que yo no entendiera su “humor” y le solicité que hiciera un documento donde teóricamente me explicara porqué yo o cualquier otra mujer nos debíamos reír de sus “chistes”, a lo cual se negó. Además, la organización me persuadió de que no hiciera la denuncia pública para no “quemar” al compañero.

Los detalles los encuentran en la denuncia. Ahora quiero pasar a hacer un análisis sobre lo ocurrido, con el fin de subrayar un problema muy grave.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Convención para la Eliminación de Todas Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW) (2012) señalan como Acoso Sexual el “comportamiento en función del sexo, de carácter desagradable y ofensivo para la persona que lo sufre. Para que se trate de acoso sexual es necesaria la confluencia de ambos aspectos negativos: no deseado y ofensivo”. Además, señala que se da muchas veces en entornos de trabajo y mayoritariamente de hombres hacia mujeres, generando ambientes hostiles para la mujer y tiene diferentes manifestaciones, una de ellas, es “mostrar, dar o dejar imágenes sexuales, fotografías, ilustraciones, mensajes o notas sexuales”. la OIT y la CEDAW reconocen el problema del acoso como una cuestión de poder. Normalmente se da por cargos directivos y se asume una inferioridad hacia la mujer, lo cual permite que se pueda abusar de ella. En el caso de la LUS, es claro que la estatal de CDMX tiene un núcleo de hombres con un poder tácito respecto al Estado de Guanajuato (lugar donde está la otra célula) y que son personas que llevan muchos años trabajando juntos. José Juan, tiene privilegios dentro de la organización y cuenta con el respaldo de sus compañeros, de ahí, que yo al ser la única mujer militante de la organización en aquel entonces, sintiera que pudiera pasar sobre mis derechos sin repercusión alguna.

La OIT y la CEDAW** también señalan que el acoso sexual tiene una repercusión en la salud física y mental de la mujer. En esto, quiero comentar que cuando sucedieron los hechos pero sobre todo cuando se demostró el encubrimiento de la organización hacia los actos de Che Juan caí en una depresión momentánea. Para mí fue increíble que si nos decíamos organización feminista, se pudieran tener actitudes machistas generalizadas. El ambiente ya no volvió a ser el mismo. Me generó mucho estrés asistir a la reuniones, después de mi denuncia, ya nadie me saludaba de beso, se alejaban de mí y en cuanto podían, descalificaban mis actividades o participaciones en los diferentes espacios. Me llegaron a hacer sentir culpable de que la organización pasara por una crisis.

Más allá de tener o no un protocolo de género dentro de la organización (que me parece necesario) el problema de LUS es la falta de interés político por el feminismo. La organización tiene actitudes machistas y una estructura patriarcal, por eso la mayoría sean hombres. No se preocupan por tener iniciativa propia acerca de la formación feminista, repito que querían ponerme a mí a dar un curso sobre  género e incluso, se me llegó a gritar durante mi denuncia que explicara cada uno de los términos que estaba utilizando, a lo cual me negué porque consideré básico para alguien que se dice feminista. Además, insisto, que a las mujeres se nos asuma con el rol de educadoras sigue siendo un problema de sexismo.

Para terminar, quiero comentar que desde mi corriente política, marxista, trotskista y feminista, estoy de acuerdo en que tenemos que luchar por los espacios de cambio aún siendo minoría. Y eso fue intenté. Desde el principio pedí que se convocara a una Asamblea Nacional porque reconocía la existencia de dos posturas antagónicas: Che Juan argumentando que era humor junto con la regional de LUS que lo defendía, y la mía, que señalé un problema de machismo, misoginia, acoso sexual, hostigamiento y sexismo dentro de la organización. Tuve una sorpresa cuando los camaradas de la célula de Guanajuato me pidieron que contara mi versión, debido a que otro compañero ya había ido a contar la de mi agresor y me tachó de exagerada y por supuesto, no lo había contado en la reunión. Acepté contar mi versión vía telefónica, lo cual, generó un pronunciamiento a mi favor por parte de la LUS-Guanajuato y como al igual que yo, solicitaron una Asamblea Nacional para aclarar las cosas. Pues nunca se tomó nuestra propuesta. Ha pasado más de un año y nada. Yo me desgasté entre la violencia que se generó contra mí en la organización, que fue escalando al grado de llegarme a decir que mis intervenciones no eran importante o de negarme los recursos para asistir a eventos a otros estados.

Todo esto es lo que provocó que renunciara a la LUS. Considero que es un espacio perdido, machista y patriarcal al cual no pienso regresar ni mucho menos dar una batalla perdida. Ya no es cuestión de educación, sino de principios, son una organización misógina y antifeminista que puede tener escritos sobre el tema pero su práctica sigue perpetuando opresiones. Aquí, el problema no es que no quieran leer del tema o informarse, sino que tienen una posición cómoda entre hombres y juegan a hacer una revolución.

Mi interés por la revolución socialista, feminista, indigenista, internacionalista… en pocas palabras, una revolución de revoluciones, sigue siendo el mismo que desde el principio. Me opongo a cualquier forma de violencia, pero en especial, a la de género.  Mi militancia no se acaba al salirme de la LUS, al contrario, se extiende y presenta ante nuevas posibilidades. La militancia ya es una forma de vida, y la revolución se construye y sin mujeres al frente, críticas y fuertes la revolución simplemente no sucederá.  Esto es una cuestión de principios y de praxis, no se puede la una sin la otra, o luchamos por la construcción de un mundo distinto o nos quedamos en la barbarie.

 

*https://purpurasocialista.wordpress.com/2019/05/11/ruptura-con-la-lus-por-acoso-sexual/?fbclid=IwAR0uQ_KWXhQweBl59HnQSzZa3W3cbHzcSDJ4eJwX8BQGtDhrQt1MEDeLZEc

 

 

**https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—americas/—ro-lima/—sro-san_jose/documents/publication/wcms_227404.pdf

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