El uso de la fuerza pública se realiza cuando la “estabilidad” gubernamental está en juego. Lo hacen para desactivar la movilización. En este caso, el movimiento feminista es uno de los pocos movimientos de oposición activo. Somos oposición porque nuestras demandas son irreconciliables: aborto libre, trabajo para todas, vida libre de violencias, vivienda digna, desaparición de los roles de género, etcétera.
Pueden exisitir avances y acuerdos parciales por mejoras inmediatas en este sistema, pero nuestras demandas históricas se contraponen con los fundamentos y principios del Estado burgués, capitalista y patriarcal.
De tal manera, que somos oposición real al Estado como lo conocemos.
Ahora bien, Morena y López Obrador no van a tener la fuerza política para llegar a las elecciones de 2024. La composición de una fuerte oposición puede salir de sectores ultraconservadores (y como burgueses pueden negociarlo), pero idealmente debe salir de las oposiciones reales no solo al gobierno, sino al sistema (lo encabece quien lo encabece y no hay negociaciones).
De ahí que una de las estretegias de los burguesses para tener fuerza rumbo a 24 sea el aplastar a la oposición. Utilizan la fuerza como “fin legítimo” y desporporcionado (lo vimos en #ChimalhuacánFemenicida) porque quieren terminar de inmediato con aquello que puede hacerles sombra en las siguientes elecciones.
Para el Estado y los partidos burgueses, la cuestión electoral es su centro y eje de actuación porque la democracia es burguesa y les permite tener legitimidad institucional para continuar con sus objetivos de opresión y explotación.
Nos quieren calladas, encarceladas o muertas, porque el feminismo revolucionario es incómodo para su gobierno, porque nosotras estamos señalando las fallas, estamos organizándonos, trabajando por cambiarlo todo; y ellos por supuesto, pretenden que todo siga igual.
El uso de la fuerza pública es para intimidar, aniquilar, atentar contra las personas, es para limitar los derechos (de libertad de expresión, de libertad de reunión, de accesoa la justicia, el derecho a la vida, a la seguridad, entre otros). Y es también, para destruir organizaciones y hasta ara defender a la magnánima propiedad privada.
Tengamos claras las cosas: estamos en una lucha de clases. Nos reprimien para someter y aniquilar, porque saben lo que somos, saben lo que representamos. Tomemos nuestro lugar en la historia, construyamos la organización revolucionaria que tome el poder y quite a toda esa bola de burgueses patriacales del camino. No hay conciliación. No hay punto intermedio. O los tumbamos o nos tumban a nosotras.

