Machos de izquierda

Sí, detesto las posiciones estalinistas en su conjunto, pero una principalmente, aquella donde argumentan que la lucha por la liberación de la mujer divide la lucha de clases.   Su…

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Sí, detesto las posiciones estalinistas en su conjunto, pero una principalmente, aquella donde argumentan que la lucha por la liberación de la mujer divide la lucha de clases.
 
Su pinche antifeminismo rancio los convierte en una bola de oportunistas, contrarrevolucionarios que no saben hacer balances reales de las condiciones materiales en las que vivimos.
 
Para que les quede claro: el feminismo NO DIVIDE LA LUCHA DE CLASES. Las mujeres sufrimos opresiones específicas, y sabemos que la lucha no es de sexo contra sexo, sino de clases. LO SABEMOS. Sin embargo, no nos pueden pedir que nos esperemos hasta que se haga la revolución socialista para que nuestras demandas sean atendidas. No dependemos de ustedes para hacer nuestras cosas.
 
Cada victoria que obtenemos, cada paso que damos, nos sirve para elevar el nivel de conciencia y profundizar la lucha. Las feministas ponemos en contradicción al sistema de valores y opresión manifestándonos, luchando por nuestros derechos y contra la opresión y explotación que sufrimos. Nuestra lucha es de todos los días.
 
Sin duda alguna, la revolución socialista será feminista, transfeminisma, en pro de la diversidad sexual, ambientalista, indianista e internacionalista y permanente o simplemente NO SERÁ.

 

 

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UN POEMA

“El macho de izquierda te llama compañera. El macho de izquierda te corrige amablemente en las asambleas. El macho de izquierda se pone a veces faldas. El macho de izquierda escribe “todes”. El macho de izquierda se asume feminista. El macho de izquierda se asume descolonial. También se asume antipatriarcal. El macho de izquierda te viola contra una puerta en una fiesta. El macho de izquierda te dice que tenía que pasar. El macho de izquierda te abraza, te sigue llamando compañera. El macho de izquierda marcha contra las violencias machistas. Se viste de violeta, lleva una pancarta, sonríe, grita consignas, levanta el puño, se escribe en el pecho “ni una más”. El macho de izquierda también tiene símbolos que nadie debe tocar. El macho de izquierda azota el teclado, se enfurece, se retuerce. El macho de izquierda persigue mujeres, las insulta, las amenaza, comparte sus datos, echa espuma por la boca, dice que las quiere violar. El macho de izquierda ya ha violado, tú no lo olvidas, no puedes. Sale a la luz su violencia antes velada por discursos sociales grandilocuentes, que enunciaron hace años otros machos de izquierda, más famosos, igual de machos. El macho de izquierda se olvida que es de izquierda, se olvida que es “feminista”, se olvida que es “descolonial”. Retorna su lealtad al sistema que le ha dado todo, internamente reivindica su poder construido por una historia patriarcal. El macho de izquierda se quita la careta, renuncia a su farsa impuesta. El macho de izquierda renace macho a secas.”

Poema de Montserrat Campos.