Huelga ferrocarrilera mexicana 1958-59. Historia de la lucha obrera en el país.

Aportaciones históricas de la lucha obrera de los ferrocarrileros en México, 1958-1959.

González González, Stephanie Yamile

Ensayo presentado para la materia de México Contemporáneo I, del Colegio de Estudios Latinoamericanos de la FFyL de la UNAM. Diciembre, 2016. Leer en PDF: huelga ferrocarrilera

¿Qué dejó ver la huelga ferrocarrilera mexicana de 1958-59 para la política del país?

El presente ensayo tiene como objetivo analizar los antecedentes posrevolucionarios de la lucha ferrocarrilera para explicar cómo se fueron creando modelos de integración de los sectores trabajadores al partido de Estado, el cual buscó centralizar el poder; para luego, hablar sobre las contradicciones que esto generó y cómo estallaron durante la huelga de 58-59, para, por último, hacer una reflexión sobre los límites y logros de la lucha como experiencia del pasado para las futuras movilizaciones.

SECRETARÍA DE CULTURA.INAH_SINAFO_FN_5968
Titulo: Ferrocarrileros reparan una locomotora, Colección: Archivo Casasola, Autor: Casasola, Lugar de asunto: México, Fecha de asunto: ca. 1930, Fecha de toma: ca. 1930, Proceso: Negativo de película de nitrocelulosa.

I. Antecedentes

Al término de la revolución mexicana de 1910-17, se inició un proceso de centralización del poder político de las corrientes revolucionarias, esto se logró gracias a la construcción de un partido único que, por medio de la negociación y/o la coerción, obtuvo la pacificación de la lucha armada que amenazaba constantemente de resurgir, y se llegó a integrarla en un sistema institucional que aglutinaba por sector, corrientes, intereses, etc. Por otro lado, la industrialización del país fue prioridad en las políticas públicas. La creación de infraestructura, la apertura de nuevas empresas y la expropiación de algunas otras, fue una constante en el desarrollo económico del país; además de la fuerte presencia de capitales extranjeros. Si bien, con el porfiriato, se dio un capitalismo incipiente, fue hasta los años cuarenta del siglo XX que la industria se consolidó en el país y transformó las relaciones sociales de los habitantes. En los años cuarenta, el desplazamiento del campo a la ciudad por el despojo de tierras, provocó que se crearan centros urbanos de gran importancia, así como nuevas formas de vida en torno al nuevo modelo económico que abría paso a distintas ramas de la producción.

La lucha ferrocarrilera se enmarca en este proceso donde las fuerzas productivas se fueron desarrollando. Este gremio era de vital importancia en el plano político y económico, debido a que las líneas férreas atravesaban todo el país y era, en su momento, el principal medio de transporte de mercancía y de pasajeros de polo a polo del país, orientadas a puertos y sobre todo, hacia los Estados Unidos de América; esto permitió que se impulsara crecimiento de capital. Los ferrocarrileros tienen una amplia historia de lucha desde el siglo XIX. Para ejemplificar, tenemos que en 1881 un millón de trabajadores se fueron a huelga en Toluca, debido a las pésimas condiciones en que sus patrones estadounidenses los sometían.1 Desde ese siglo, habían luchado por mejores condiciones de trabajo.

Durante la revolución mexicana, los obreros no tuvieron una dirección propia. Su participación dependió de los momentos de la lucha pero sobre todo, de la vinculación que tuvieron con La Casa del Obrero Mundial. Esta Casa fue fundada en 1912, caracterizada por ser una organización sindical de ideas anarcosindicalistas, que sirvió de eje para la integración de grupos de obreros que apoyaron a los bandos constitucionalistas. Para 1914, Álvaro Obregón buscó acercarse a sectores del movimiento obrero organizados en torno a dicha Casa. En 1915, “el fruto de esta relación política fue que una parte importante del movimiento y algunos sindicatos organizados en los batallones rojos, se sumaran a la campaña contra la reacción villista. […] El avance de los ejércitos obregonistas eran acompañados por la labor de La Casa que organizaba a los trabajadores y propugnaba el apoyo al constitucionalismo en los territorios conquistados.”2 Si bien, La Casa era integrada solo a una parte de los trabajadores, su dinámica durante la revolución, mostró la utilidad que los obreros tenían para cualquier propuesta política.3 La Casa y sus activides de es considerada por autores como Rosendo Salazar, como una burla al proletariado porque los líderes únicamente “se dedicaron a satisfacer vanidades personales”. 4

En 1925 la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), formó la Federación Nacional de Ferrocarriles. La CROM fue un organismo producto del congreso obrero de 1918 convocado por el gobernador de Coahuila, Espinoza Mireles, que venía a ser, en cierta medida, “la propuesta por los constitucionalistas de dotar al movimiento obrero de una organización que, al tiempo que ayudada a consolidar es Estado, constituyera un segundo esfuerzo para lograr la unificación desde arriba de los obreros mexicanos.”5 Su líder fue Luis N. Morones, quien llegó a formar parte del gabinete de Plutarco Elías Calles. La CROM no tuvo el éxito esperado y para 1925 la CROM se dedicó a crear sindicatos fantasmas.6

crom-300x139

El fracaso de la CROM, llevó a un segundo intento de crear una central sindical, la cual fue la Confederación de Trabajadores de México (CTM) fundada en 1936, misma que forma parte de la estructura del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el partido de Estado conformado por tres sectores: obrero (CTM), campesino (CNC), popular (CNOP).7 Su principal Secretario e ideólogo de la CTM, fue Vicente Lombardo Toledano, un estalinista que formó su propia corriente de pensamiento conocida como Lombardismo, que fue la antesala del charrismo sindical.8

El mecanismo por excelencia para el control de los trabajadores por medio de la institucionalización, fue la creación de confederaciones, sindicatos, consejos, cámaras y colegios.9 Con la promulgación de la Ley Federal del Trabajo en 1931, que se le dio el carácter institucional a los sindicatos y patronos más allá de la CROM, sin embargo, para que no se salieran del modelo de Estado, fue que se creó la CTM. Esta Ley Federal del Trabajo, no establecía referencias entre el carácter jurídico y las normas de actuación de los sindicatos obreros y patronales sino que, se refería a las características para su constitución y funcionamiento.10 En el artículo 357, se encuentra que no se necesita una autorización previa para su precepto, aunque es necesario que sean registrados ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, función que antes cumplía la CROM, para que se considere legalmente establecido.11 A primera vista, nos haría pensar que estos son elementos de una democracia andante puesto que estas organizaciones estarían encabezadas por representantes de los diversos grupos que velarían por sus intereses, sin embargo, es ahí donde se encuentra el truco del poder que el Estado ejerció sobre ellos. Lo no especificado en dicha Ley, es que en cualquiera de las organizaciones constituidas, quién elegía a su dirigente era el propio Estado, justificándolo con la promesa de que la revolución institucionalizada cumpliría con las demandas que los trabajadores buscaron.

Para 1933 en el IV Congreso Ferrocarrilero, se formó el primer: Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM), constituida con 38 mil afiliados.12 En su declaración de principios encontramos que “la línea a seguir por el sindicato es la lucha organizada sistemática[…] pugnar por la unificación de los trabajadores del riel para su mejoramiento colectivo, […] hacer uso del derecho a huelga, oponerse al establecimiento del sindicalismo gubernamental obligatorio, a la formación de sindicatos blancos u organizaciones mixtas, […] buscar la intervención directa de los trabajadores en la administración de las empresas […]”13 Además, agregan que como un principio de la democracia sindical “la ley interna determina que la autoridad del sindicato radica en la voluntad de sus socios y se expresa por acuerdos de asambleas” y diferentes cuerpos que la componen.14

El STFRM tuvo su primera huelga en mayo de 1936 para exigir la mejora de condiciones laborales. Dicha huelga no fue reconocida por el presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940), pero vio en ella las dificultades que se podían avecinar por la combatividad de los trabajadores. Fue entonces que en noviembre de 1936 el Congreso apoyó la Ley de Expropiación y el 23 de junio de 1937 se expropió a Ferrocarriles Nacionales de México y le entregó la empresa a los trabajadores. Para 1948, se introdujo un problema más en la historia de la lucha obrera mexicana, reflejada en la actitud del Secretario General del sindicato ferrocarrilero, Jesús Díaz de León, a quien apodaban “El Charro” por su afición a los caballos y jaripeo. Los canales institucionales del poder y la representatividad que él consolidó fueron de sometimiento al Estado a las bases sindicales.

01_huelga_de_ferrocarrileros
FOTOGRAFÍA ANÓNIMA, HUELGA FERROCARRILERA, FEB/1959. ARCHIVO FOTOGRÁFICO HERMANOS MAYO, AGN

Díaz de León vendió los intereses de los obreros ferrocarrileros al gobierno de Miguel Alemán (1940-46), llegando a negociaciones para la contención de las huelgas de los trabajadores. Díaz sometió a los ferrocarrileros a las políticas de explotación del Estado. Sin embargo, 1948 comenzaron de nuevo las protestas contra el alza de precios de productos básicos por al creciente industrialización. Maestros, petroleros y ferrocarrileros comenzaron a elevar demandas de aumento de salarios a sus respectivos órganos representativos, con la amenaza de irse a huelga.15 La reacción de Díaz fue meter demandas a la PGR contra los líderes sindicales que se le opusieron, como Luis Gómez Zepeda y Valentín Campa por desvío de cien mil pesos mientras estuvieron en la secretaria del sindicato. El sindicato rechazó las acusaciones y se opuso al método de recurrir al Estado para resolver los conflictos internos. Fue así que lanzaron un manifiesto donde pedían que existiera una independencia entre el sindicato y el Estado.

Debido a que el conflicto no se resolvía, por medio de mítines y asambleas, el sindicato decidió para el 14 de octubre de 1948, la suspensión temporal del cargo de Secretario General a Díaz de León. El gobierno por su parte, hizo caso omiso a dicha suspensión e ignoró todos los reclamos y buscó la manera de cooptar al modelo sindical a Gómez Zepeda y Valentín Campa. Con el tiempo, Zepeda se convirtió en un nuevo Charro; mientras que Campa, debido a sus ideas estalinistas como el Frente Popular, no fue consecuente con la lucha ferrocarrilera y terminó por minar el camino de la lucha.16 Más adelante abordaremos este último punto.

II. La huelga ferrocarrilera de 1958-59

La lucha ferrocarrilera de 1958-59 puede considerarse como la lucha obrera más importante del siglo XX, tanto por la magnitud de su espectro como por ser la que desenmascaro un modelo corporativista del Estado, lo que marcaría el inicio de una nueva era de luchas con posiciones de rechazo al modelo de Estado de esa época. El periodo en que se desarrolló la lucha ferrocarrilera está enmarcada entre el sexenio de Adolfo Ruíz Cortínez (1952-58) y, Adolfo López Mateos (1958- 1964), quien había sido su Secretario del Trabajo. En el contexto, tenemos una agudización de luchas de los diferentes sectores de trabajadores, tales como los maestros, petroleros, telegrafistas, médicos, electricistas y mineros. A pesar de tener sus demandas particulares, se comenzaron a ver ejes en común, tales como la exigencia de la democracia sindical, prestaciones y mejores condiciones de trabajo. Para finales de los años cincuenta, nos encontramos con un modelo económico consolidado, una industrialización fuerte y por tanto, contradicciones entre clase con mayor claridad.

SECRETARÍA DE CULTURA.INAH_SINAFO_FN_5180
FOTOGRAFÍA ANÓNIMA, FERROCARRILEROS MECÁNICOS ARREGLAN UNA LOCOMOTORA, CA. 1930. /INAH

En 1958, surgió la iniciativa sindical de la conformación de una Gran Comisión que se encargara de asistir al Distrito Federal con representantes de cada sección ferrocarrilera para que pidieran un aumento salarial. Primero era a 350 pesos, al ver rechazada su propuesta, lo bajaron a 200 pesos. Sin embargo, en la sección veracruzana se elaboró el llamado “Plan Sureste”, cuyos puntos principales eran: rechazar los 200 pesos propuestos por los secretarios locales y el plazo de 60 días de respuesta. Aprobar el aumento a 350 pesos acordado por la gran comisión. Deponer al comité ejecutivo local y comité local de vigilancia y fiscalización, por haber pactado a espaldas de los trabajadores. Emplazar al comité ejecutivo general del sindicato para el reconocimiento de los nuevos dirigentes y exigir el aumento de 350 pesos a la empresa.

En el Plan Sureste, se advirtió al gobierno, que de no responder al emplazamiento, se iniciarían paros de dos horas el primer día, aumentándose dos más el segundo, dos más el tercero, hasta convertirse en paro total de las actividades de no llegar a algún acuerdo previo.17 El Plan Sureste comenzó a llevarse a la práctica y por si fuera poco, las demás secciones ferrocarrileras comenzaron a adherirse al mismo.

Ahora bien, es en este contexto que surge el líder obrero más destacado hasta esos años: Demetrio Vallejo (1910-1985). Proveniente de la sección 13, Matías Romero, de Oaxaca, y con una trayectoria de cuarenta años como trabajador ferrocarrilero. En 1958, Vallejo era empleado de transbordos en el departamento de express en Coatzacoalcos, Veracruz. Asistió como delegado a la Ciudad de México y le fue asignada la función de asesorar al nuevo comité. Aunque en un principio las acciones parecían descoordinadas, para el 26 de junio de ese año, se iniciaron los paros en todo el país. El paro comenzó a tomar dos sentidos, el económico y el político, porque la nueva comisión comenzó a plantearse la lucha contra las estructuras sindicales apegadas al gobierno y a cuestionar la funcionalidad a los trabajadores. Los ferrocarrileros recibieron apoyo de los electricistas, telegrafistas, maestros y petroleros y, para el día 28, los paros fueron de seis horas además se realizó una manifestación en la que participaron los diferentes sectores en lucha. Las pérdidas de ferrocarriles fueron de consideración, Antonio Alonso nos dice que se estima que en 12 horas de inactividad de ferrocarriles, dejaron de percibir tes millones y medio de pesos.18

1363270
Demetrio Vallejo

Ruíz Cortínez, se vio en la necesidad de aceptar el acuerdo del aumento salarial a 250 pesos. A su vez, Demetrio Vallejo que ya se había mostrado como el líder del movimiento, declaró que buscaría acabar con el comité político ferrocarrilero, ya que eran la base para la explotación de los trabajadores; además, propuso que las funciones sindicales las deberían ejercer representantes que salieran de la elección popular, no cabecillas del gobierno. Para el 7 de julio los petroleros decidieron planear sus propios paros para obtener un aumento de sueldo.

Durante el periodo que va de julio a diciembre de 1958, se dieron las negociaciones entre el gobierno y el STFRM. En agosto de ese año, el gobierno cedió a que se realizaran elecciones internas dentro del sindicato, con tal de pacificar el torrente que existía. Los resultados de las elecciones fueron avasallantes: Demetrio Vallejo obtuvo 59 mil 759 votos, contra 9 en contra.19 La CTM se declaró en contra de las actitudes que tomó el sindicato y su propaganda era para desconocer a Vallejo como líder sindical.

En diciembre de 1958, Adolfo López Mateos (1958-64), quien había sido el Secretario del Trabajo en el sexenio anterior, asumió la presidencia y la contraofensiva comenzó. Para 1959 a Vallejo se le acusó de ser un “agente del comunismo internacional y traidor a la patria;”20 además se hicieron descalificaciones al movimiento, diciendo que pretendían alterar el orden público, y recordemos que los mexicanos, eran de mentalidad muy conservadora. Por otro lado, el nuevo Secretario del Trabajo, Salomón González Blanco, dijo que el gobierno no podía seguir en pláticas si se les amenazaba con paros en cada acción. La Junta de Conciliación y Arbitraje declaró inexistentes las huelgas de los ferrocarrileros.

Con el triunfo de los paros en 1958, Vallejo nos dice, en una entrevista que le realizaron a su salida de la cárcel en 1971, que organizaciones políticas, como el PCM, el POCM y el PP:

trataron de capitalizar el problema y andaban haciendo trabajos de atracción para hacerlos miembros de su partido y después ellos formaron una especia de comisión, los tres partidos para estudiar los problemas que había, y el último movimiento, cuando nos reprimieron, yo estuve en contra de que se siguieran haciendo paros […] el comité estaba dividido, yo estaba en contra de los paros y [dije] que era necesario que no se fueran a realizar los paros en los Nacionales hasta en tanto no viéramos el resultado de las pláticas planteados en los ferrocarriles del Pacífico mexicano y terminal de Veracruz, y hasta que no viéramos los resultados tomáramos una decisión de ver cómo ayudábamos a los compañeros, pero ellos no, con la euforia de las luchas que ya habíamos realizado, de las luchas y los éxitos obtenidos, con esa euforia ellos creyeron que era el momento de seguir adelante y llegar a la revolución.21

Además, nos dice Vallejo que él tuvo algo de culpa por no seguir insistiendo. Sin ahondar en ello, el resultado fue que el 28 de marzo de 1959, en uno de los paros de los trabajadores llegó el ejército mexicano a realizar una de las represiones más fuertes en la historia de la lucha obrera del siglo XX. Fue entonces que 9 mil ferrocarrileros fueron despedidos de sus trabajos imposibilitándolos de conseguir empleo durante largo tiempo; más de 10 mil trabajadores fueron encarcelados, entre ellos Demetrio Vallejo y, se dio una ocupación violenta a los locales de los sindicatos que se había conformado. Así fue como terminó la gran lucha ferrocarrilera de 1958-59.

III. Conclusiones

La pregunta que le da título a este ensayo: ¿Qué dejó ver la huelga ferrocarrilera mexicana de 1958-59 para la política del país? Se ha ido contestando a lo largo del texto, pero a continuación haremos una síntesis para cerrar el tema. La lucha ferrocarrilera desde sus inicios planteó la existencia de una incipiente clase obrera mexicana que, con el desarrollo de los medios de producción se fue acrecentando y tomando fuerza en la vida económica del país.

Después de la revolución mexicana, la división entre clases antagónicas se fue consolidando; fue un periodo en que el capitalismo se instauró en el país. Más allá de las formas de control a la clase trabajadora, como lo son la negociación y la coerción, la burguesía creó mecanismos de dominación de una clase sobre otra, como el charrismo, que tiene sus antecedentes en el Lombardismo: Corriente bonapartista22 de Lombardo Toledano, que habla de la colaboración entre clases por medio de un Frente Popular; puesto que, si algo retomó Lombardo de la Unión Soviética de Stalin, fue el uso de la burocratización como contenedor de la lucha proletaria. El Lombardismo, fue la nube negra de la lucha obrera mexicana, encarnada por medio de la CTM que lamentablemente sigue vigente hasta nuestros días. Toledano, fue la pieza clave para que las masas no se sublevaran en contra del nuevo régimen, dando paso a la consolidación de una burguesía nacionalista.

El PCM, fue otra herramienta de cooptación que el Estado utilizó contra los grupos de izquierda, porque recordemos que dicho partido era la sección mexicana de la III Internacional, asumiendo así la línea política desde la Unión Soviética, quienes no entendiendo el problema de la revolución mexicana con sus corrientes y sectores, aceptaron trabajar de la mano con el Partido Nacional Revolucionario (PNR), antecedente del PRI. El PCM buscó cooptar sectores radicalizados y/o de trabajadores para que de una forma u otra se institucionalizaran.

El lombardismo y la política del PCM fueron las semillas que dieron paso al charrismo como forma de control de las masas. Como vimos a lo largo del texto, los sindicatos se crearon a la par de las necesidades de los obreros, pero de manera simultánea, se dio la consolidación de un nuevo Estado con economía capitalista, lo que desde sus inicios, provocó que surgieran con el fin de contener la lucha entre sectores y entre clases. Pese a que los dirigentes sindicales buscaron la negociación constante de las demandas que se arrastraban del siglo XIX, en todo momento se buscó detener cualquier posible conflicto. Sin embargo, como se ha dicho, en un inicio las contradicciones entre clases no estaban tan marcadas como con la industrialización del país de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX.

Por otro lado, la lucha ferrocarrilera, desenmascaró el modelo corporativista y antidemocrático del sistema. Con la exigencia de Vallejo de la revocación el cargo a los líderes charros, se mostró qué clase era la que decidía sobre los trabajadores. Otra de la aportaciones de los ferrocarrileros, fue que demostraron que los obreros pueden funcionar con otros modelos de organización. En este caso, el 58 dio luz para que organizaciones posteriores, como la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S), vieran la capacidad de los obreros para organizarse por sí mismos, en lugar del sindicalismo, el consejismo se volvía la opción.23 Recordemos que el arquetipo desarrollado durante la huelga, fue el asambleístico y consejista para la toma de decisiones e inclusive para las elecciones populares. La LC23S, también señala que fue la falta de dirección revolucionaria lo que los llevó a la derrota, pero no fue porque las demandas de los trabajadores no fueran exigencias válidas, sino porque de la huelga económica, se debió dar el paso a la huelga política, como las propuestas de Vallejo comenzaron a arrojar chispas. El mismo Vallejo, posterior al movimiento, señaló la necesidad de la construcción de un partido de oposición porque reconoció la inexistencia de la democracia.

El modelo asambleísta y consejista fueron retomados durante los movimientos estudiantiles de 1968. Además, la consigna de “libertad a los presos políticos” de 68, iba dirigida a todos los que habían sido encarcelados durante las movilizaciones de los años cincuenta. El reconocimiento de “los presos políticos” como figura activa, marcaba el autoritarismo de Estado y sus formas de reprimir para mantener su orden. Otra de las grandes aportaciones a la historia de la lucha obrera en México por parte de los ferrocarrileros, es que posicionaron la huelga como un táctica de lucha, donde se desarrolló la conciencia de las condiciones en que estábamos como clase proletaria. Es así, que sostengo que la lucha ferrocarrilera, es la antesala de los movimientos de la segunda mitad del siglo XX, porque su magnitud rompió con todos los esquemas que se habían construido en la idealización de la burguesía por la consolidación de su poder político y económico. Para mí, es este evento el marca la ruptura entre la credibilidad de los valores revolucionarios y el comienzo de la lucha radical en el país. Aunque cabe señalar que esto se dio en una reflexión previa, no debe entenderse que los ferrocarrileros tenían conciencia plena de lo que construían, sino que fue su lucha lo que despertó la conciencia de clase de una capa del proletariado. Ø

sem-agustin4

1 Sitio web del Frente de los Trabajadores de la Energía. http://www.fte-energia.org/E83/11.html

2 Pablo Langer, “Los senderos de la revolución: periodización y fases”, en México en llamas (1910-1917). Interpretaciones marxistas de la revolución, Pablo Langer, Jimena Vergara (comp.), México, Ediciones Armas de la Crítica, 2010. Pág. 151.

3 Jean Meyer, “Los obreros en la revolución mexicana: los ‘batallones rojos’” en la revista del Centre National de la Recherche Cientifique (Francia). Publicación en línea:

http://codex.colmex.mx:8991/exlibris/aleph/a18_1/apache_media/BC12YUVY2EL443M7AF82MQKX22AN92.pdf

4 Pedro Chávez, Del charro mexicano ranchero al líder charro que vende derechos obreros al gobierno.” En el sitio web Rebelion.org : http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68373

5 Antonio Alonso. El movimiento ferrocarrilero en México. De la conciliación a la lucha de clases. México, Ediciones Era, 1972, 5a ed. 1982.

6Ibídem. Pág. 26.

7 CNC: Confederación Nacional Campesina / CNOP: Confederación Nacional de Organizaciones Populares

8 Manuel Aguilar, La crisis de la izquierda en México. Orígenes y desarrollo, México, Juan Pablos Editor, 1978. Pág. 59

9 Efraín Raúl del Castillo, Sindicalismo, factor de poder político, Buenos Aires, Ediciones Depalma, 1984. Pág. 197

10 Marco Antonio Alcázar,El Estado y las agrupaciones patronales”, en Las agrupaciones patronales en México, México, Colegio de México, 1970. Pág. 6-8.

11 Estas reglas se mantienen hasta hoy, 2016, referidas en la Ley Federal del Trabajo, en el artículo 357.

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/125_120615.pdf

12Alonso, Óp. Cit., Pág. 62.

13 Ibídem. Pág. 62.

14 Ibídem. Pág. 62-63.

15 Ídem. Pág. 75.

16 Véase testimonio del propio Demetrio Vallejo. Material rescatado por TV UNAM. A cargo de Julio Pliego Molina, 2005. https://www.youtube.com/watch?v=Z2zM-4oqDEM

17 Alonso, Óp. Cit., Pág. 113.

18 Ibídem. Pág. 117.

19 Ibídem. Pág. 119.

20 Excélsior, 23 y 25 de febrero de 1959. Apud. Alonso, Óp. Cit. Pág. 142.

21 Testimonio del propio Demetrio Vallejo. Material rescatado por TV UNAM. A cargo de Julio Pliego Molina, 2005. https://www.youtube.com/watch?v=Z2zM-4oqDEM Minutos 18-20.

22 Basado en una forma de gobierno autoritario pero que aparenta ser elegido por elección popular.

23Ignacio Salas Obregón, Manifiesto al proletariado: Cuestiones fundamentales del movimiento revolucionario en México, Inédito, 1973. Archivo del Periódico Madera. Págs. 70 y 78.

Bibliografía

Aguilar, Manuel La crisis de la izquierda en México. Orígenes y desarrollo, México, Juan Pablos Editor, 1978.

Alcázar, Marco Antonio El Estado y las agrupaciones patronales”, en Las agrupaciones patronales en México, México, Colegio de México, 1970.

Alonso, Antonio . El movimiento ferrocarrilero en México. De la conciliación a la lucha de clases. México, Ediciones Era, 1972, 5a ed. 1982.

Castillo, Efraín Raúl del, Sindicalismo, factor de poder político, Buenos Aires, Ediciones Depalma, 1984.

Chávez, Pedro Del charro mexicano ranchero al ‘líder charro’ que vende derechos obreros al gobierno.” En el sitio web Rebelion.org : http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68373

Langer, Pablo “Los senderos de la revolución: periodización y fases”, en México en llamas (1910-1917). Interpretaciones marxistas de la revolución, Pablo Langer, Jimena Vergara (comp.), México, Ediciones Armas de la Crítica, 2010. Pág. 151.

Ley Federal del Trabajo

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/125_120615.pdf

– Meyer, Jean, “Los obreros en la revolución mexicana: los ‘batallones rojos’” en la revista del Centre National de la Recherche Cientifique (Francia). Publicación en línea:

http://codex.colmex.mx:8991/exlibris/aleph/a18_1/apache_media/BC12YUVY2EL443M7AF82MQKX22AN92.pdf

Salas Obregón, Ignacio, Manifiesto al proletariado: Cuestiones fundamentales del movimiento revolucionario en México, Inédito, 1973. Archivo del Periódico Madera.

– Sitio web del Frente de los Trabajadores de la Energía.

http://www.fte-energia.org/E83/11.html

– Testimonio de Demetrio Vallejo. TV UNAM. A cargo de Julio Pliego Molina, 2005.

https://www.youtube.com/watch?v=Z2zM-4oqDEM

Fotografías:

https://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/la-fuerza-de-los-ferrocarrileros