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Rumbo a la aprobación de la Ley del Sistema de Cuidados en CDMX

La crisis de cuidados ya existe y ha sido sostenida históricamente sobre el desgaste físico, emocional y económico de millones de mujeres. CDMX se puede convertir en el primer estado…

[25/05/26 21:30] Mañana, la Ciudad de México puede dar un paso histórico. La aprobación de la Ley del Sistema de Cuidados representa una transformación profunda en la manera en que entendemos la vida, el trabajo y la justicia social. Durante décadas las mujeres hemos sostenido el funcionamiento de esta ciudad desde la invisibilidad. Hemos criado, alimentado, acompañado enfermedades, sostenido hogares, cuidado infancias, atendido a personas mayores y personas con discapacidad mientras el sistema económico utiliza ese trabajo gratuito como base silenciosa de toda la riqueza que se produce. Hoy esa realidad entra al centro del debate público y entra como lo que siempre ha sido: una cuestión de derechos, de redistribución del poder y de dignidad humana.

El cuidado sostiene la vida. Ninguna economía funciona sin alguien que prepare alimentos, limpie espacios, acompañe enfermedades, cuide niñas y niños, lave ropa, trastes, sostenga emocionalmente a las familias y garantice la reproducción cotidiana de la sociedad. El trabajo de cuidados ha sido la infraestructura invisible que permitió el desarrollo económico de este país. Las cifras son contundentes: el trabajo no remunerado representa alrededor del 26% del Producto Interno Bruto nacional y recae principalmente sobre las mujeres. Mientras millones de mujeres sostienen la vida, el mercado acumula riqueza y el Estado posterga históricamente una responsabilidad que le corresponde asumir.

La feminización del cuidado no es natural. Es resultado de una estructura histórica que confinó a las mujeres al espacio doméstico, convirtió el sacrificio femenino en obligación moral y normalizó que cuidar debía hacerse gratuitamente, en silencio y sin reconocimiento. La división sexual del trabajo explica cómo los roles y estereotipos de género han impuesto “el lugar de la mujer” y “el lugar del hombre” dentro de la organización social. A los hombres se les asignó históricamente el espacio productivo y público bajo la figura del proveedor, mientras las mujeres quedaron relegadas al espacio privado y reproductivo, sosteniendo la vida desde la invisibilidad. Por eso Marcela Lagarde (1996), señala que “el orden fundado sobre la sexualidad es un orden de poder”, porque esa distribución desigual del trabajo también construyó relaciones de subordinación donde incluso el acceso de las mujeres al trabajo remunerado llega a percibirse como concesión y no como derecho.

En ese sentido, la ENOE (2025), demuestra que las mujeres dedican alrededor de 40 horas semanales al trabajo de cuidados frente a 16 horas de los hombres. Esa diferencia representa menos tiempo para estudiar, descansar, construir autonomía económica, participar políticamente y desarrollar proyectos de vida propios. La pobreza de tiempo se convirtió en una forma de violencia estructural contra las mujeres.

La Ciudad de México tiene hoy más de tres millones de personas que requieren cuidados. Niñas y niños en primera infancia, personas mayores, personas con discapacidad y personas en situación de dependencia forman parte de una realidad demográfica que seguirá creciendo en los próximos años. La crisis de cuidados ya existe y ha sido sostenida históricamente sobre el desgaste físico, emocional y económico de millones de mujeres. La ENASIC (2022), muestra que las personas cuidadoras viven cansancio crónico, afectaciones severas del sueño y deterioro de su salud física. El sistema actual ha normalizado el agotamiento de las mujeres como condición para que la sociedad siga funcionando.

Por eso esta ley tiene un significado político: reconoce el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado. Reconoce que cuidar es una responsabilidad social compartida y establece la obligación del Estado de construir infraestructura, servicios, programas y mecanismos institucionales para garantizar ese derecho. La iniciativa plantea la necesidad de desfeminizar, desfamiliarizar y desmercantilizar el cuidado. Esa definición marca un cambio histórico: el cuidado deja de ser una carga privada depositada sobre las mujeres y se convierte en una responsabilidad colectiva donde participan el Estado, la comunidad y el sector productivo.

  • Desfeminizar significa romper con la idea de que cuidar es obligación natural de las mujeres.
  • Desfamiliarizar significa que el Estado y la sociedad tienen responsabilidades reales en sostener la vida.
  • Desmercantilizar significa que el acceso al cuidado no puede depender solamente de quién tiene dinero para pagar servicios privados.

El dictamen que se votará mañana sobre la Ley de Cuidados, reconoce además que las personas cuidadoras son sujetas de derechos. Reconoce la necesidad de profesionalización, formación, descanso, acceso a servicios, conciliación laboral y apoyo económico para quienes realizan cuidados intensivos. Reconoce que ninguna sociedad puede hablar de igualdad mientras millones de mujeres renuncian diariamente a su salud, su tiempo y su autonomía para sostener la vida de otras personas. Reconoce que el trabajo de cuidados produce riqueza social y debe tener reconocimiento institucional, económico y político.

La construcción de un Sistema de Cuidados expuesto en la Ley, expresa una visión democrática de ciudad. La consulta para elaborarlo, incluyó organizaciones feministas, personas cuidadoras, personas con discapacidad, personas mayores, organizaciones sociales y comunidades enteras que participaron en las mesas deliberativas y audiencias públicas realizadas en las 16 alcaldías. Este proceso convirtió la experiencia cotidiana de quienes sostienen la vida en una voz política capaz de construir legislación y transformar instituciones.

Tenemos así, que mañana se disputa el sentido de la organización social conocido hasta ahora en CDMX, colocando medidas para cerrar la brecha de género en todos los espacios sociales y políticos con la búsqueda de la eilminación de la carga de trabajo doméstico. Con la Iniciativa, se reconoce que la vida vale más que la lógica que históricamente explotó el tiempo de las mujeres para sostener ganancias privadas. Se reconoce que el bienestar colectivo requiere inversión pública, infraestructura y redistribución de responsabilidades. Se reconoce que el cuidado no puede seguir descansando sobre el sacrificio individual de millones de mujeres agotadas.

La Ciudad de México tiene hoy la posibilidad de colocarse a la vanguardia de América Latina construyendo un nuevo pacto social basado en la igualdad sustantiva y la sostenibilidad de la vida. Un Sistema de Cuidados transforma la economía porque redistribuye tiempo. Transforma la democracia porque permite mayor participación social y política de las mujeres. Transforma las relaciones humanas porque coloca la dignidad y el bienestar colectivo en el centro de la política pública.

La historia de los derechos sociales siempre ha comenzado cuando aquello que parecía privado se reconoce como una responsabilidad pública. Así ocurrió con el trabajo, con la salud, con la educación y con la seguridad social. Hoy ocurre con los cuidados. Y cuando una sociedad decide cuidar colectivamente la vida, decide también construir un futuro con más igualdad, más libertad y más justicia para todas las personas.

La aprobación de la Ley del Sistema de Cuidados representa una transformación profunda en la manera en que entendemos la vida, el trabajo y la justicia social.

¡Gracias a la participación de organizaciones de la sociedad civil como Aúna por impulsar ese Sistema y a la III Legislatura del Congreso de la CDMX por buscar hacerlo realidad!

¡Por la aprobación de la Ley de Cuidados!

Referencias:

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Cuarto trimestre de 2025. INEGI.

https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enoe/15ymas/doc/enoe_presentacion_ejecutiva_trim4_2025.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2022). Encuesta Nacional para el sistema de Cuidados.

https://www.inegi.org.mx/programas/enasic/2022

Lagarde, M. (1996). Género y feminismo: desarrollo humano y democracia. Horas y Horas Editorial.

https://desarmandolacultura.wordpress.com/wp-content/uploads/2018/04/lagarde-marcela-genero-y-feminismo.pdf

Lamas, M. (1996), La perspectiva de género, La Tarea, Revista de Educación y Cultura de la Sección 47 del SNTE. No. 8. Enero- marzo.

https://www.ses.unam.mx/curso2007/pdf/genero_perspectiva.pdf

ONU Mujeres. (2020). La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Universidad Nacional Autónoma de México (s. f.), División sexual del trabajo.

https://www.obras.unam.mx/pagina//docs/tolerancia/b5cad08f5ea3fbec38469c4fa13f091a.pdf

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