Hechicería y opresión

Este lunes 19 de febrero de 2018, fuimos al Mercado de Sonora, ubicado cerca de la Merced, en la Ciudad de México. Está lleno de juguetería de plástico, cerámica china,…

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Este lunes 19 de febrero de 2018, fuimos al Mercado de Sonora, ubicado cerca de la Merced, en la Ciudad de México. Está lleno de juguetería de plástico, cerámica china, hierbas medicinales y cosas para hechicería. El recorrido fue un ejercicio interesante por las cosas que vimos, pero sobre todo, de lo que permitió reflexionar. Daré mi opinión sobre dos cosas en concreto. La medicina tradicional y la hechicería.
Respecto a la medicina tradicional opino que está infravalorada por la medicina “científica”; que la primera dio pie para la segunda y que hoy en día nos deberíamos dar a la tarea de hacer un balance sobre la utilidad y propiedades de cada una, para descartar sobre eficacias o bien, para aprovechar su la utilidad. No reniego de la medicina “científica”, por el contrario, me parece un avance de la humanidad; tampoco idealizo a la medicina tradicional. Ambas, deber ser sometidas a estudios y análisis donde se muestren sus logros, alcances, limitaciones y usos.
Por otro lado, en lo que sí estoy en pleno desacuerdo, es en la parte de la hechicería, sobretodo con la santería. No por supersticiones religiosas ni mucho menos, sino por todo lo que implica. No me parece tradicional, sino tóxica, ya que atenta contra la vida y fortalece al capitalismo. Esconde relaciones de sometimiento, de propiedad, de opresión. Hacer amarres para que alguien se quede contigo, utilizar fragancias para la atracción, o hasta llegar a hacer sacrificios y torturas a animales y/o personas por hacer maleficios a alguien más, es brutal. Desde mi postura, no considero que tenga un impacto real, pero es un hecho que refleja en esencia lo que es el capitalismo y que permea nuestras relaciones sociales, y en ese sentido, sí se traduce en una realidad.
La violencia que envuelve la forma en que nos relacionamos tanto hombres como mujeres, se aprecia en ese mercado. Se pide a la muerte o santos porque alguien se quede a nuestro lado; porque le pase cosas terribles a tu vecino, a la amante de tu pareja, a quien te vio feo o te robó algo o a quien le quieres quitar cualquier cosa.
Considero que no es el espacio para una reflexión más profunda, pero quiero abrir la brecha para esta discusión con ustedes. Ya que pienso, no debemos reproducir prácticas que fortalecen la violencia contra nuestra propia clase, convirtiéndonos en enemigos/as mutuamente, en competencia, en seres despreciables. Por el contrario, debemos pensar la raíz de esos sentires. Las razones por las que se busca hacerle daño al otro/a, las condiciones que nos han llevado a pensar que destruyendo al otro/a se acaban nuestros problemas, que la otra persona debe estar atada a mí, poseerla a cualquier costo, etcétera.
Estamos atadas/os a modelos de opresión que nos hacen reproducir a “micro escala” las formas en que nos somete. Es hora de pensarnos en comunidad y clase, como personas violentadas por un sistema que en lugar de luchar contra él nos pone a pelear contra nosotres mismes.
 
[Les dejo el link del álbum de fotos del recorrido que hicimos: https://www.facebook.com/Faniwita/posts/1620856548003239]