¿Hacia dónde ir? Una propuesta feminista y socialista

Continuando con la reflexión sobre los programas sociales e integrando una crítica hacia una Reforma Fiscal, quiero compartirles los siguientes apuntes desde la mirada marxista:

Continuando con la reflexión sobre los programas sociales e integrando una crítica hacia una Reforma Fiscal, quiero compartirles los siguientes apuntes desde la mirada marxista:

Los programas sociales y son un falso rostro del Estado social

Para iniciar, debemos advertir que existen dos tipos de programas sociales:

1. Aquellos que son programas de reproducción social del Estado: guarderías, salud pública, servicios de cuidado, que son conquistas populares que deben fortalecerse y desneoliberarse. Y,

2. los programas asistencialistas focalizados: transferencias bimestrales (o culquier otra temporalidad) y becas clientelares. Estos son paliativos que reemplazan los derechos por la limosna, y que legitiman el modelo de exclusión estructural.

Nuestra crítica estará enfocada a éstos últimos ya que no buscan cambiar las condiciones estructurales de la pobreza, sino gestionar políticamente a los pobres; en lugar de salario, ofrecen transferencias mínimas; en lugar de empleo digno, dan ocupación precaria; en lugar de derechos, dan promesas bimestrales. El resultado es un Estado neoliberal con ropaje asistencial/progresista.

Por eso, no puede haber “capitalismo de impuestos altos” que garantice justicia social. Una Reforma Fiscal no estaría pensada para la pensiones o eliminar la pobreza -quizá solo discursivamente-, pero, con la mirada de la 4T, esta reforma sería para seguir alimentando al Ejército y la Guardia Nacional.

Toda redistribución dentro del capitalismo es temporal, limitada y subordinada a las tasas de ganancia del capital. Lo que necesitamos no es más impuestos a los ricos para que el Estado neoliberal reparta mejor, sino una transformación estructural que socialice el trabajo, los servicios y el presupuesto. Porque si bien, las reformas fiscales recaudan más capital y se puede llevar a la redistribución, la basificación de trabajadores (en lugar de becas o Reforma Fiscal), significa construir un aparato estatal democrático y fuerte, que planifique y no solo reparta caridad.

El Programa de Transición de 1938, redactado por Trotsky, proponía demandas inmediatas que empujaran a las masas hacia la revolución, mostrando los límites del capitalismo.

Nuestra propuesta para el futuro socialista debe contemplar:

– Escala móvil de salarios
– Reemplazo de AFORES por pensiones solidarias estatales
– Basificación de trabajadores públicos y comunitarios
– Estatización de sectores estratégicos bajo control obrero y social
-Planificación económica democrática, feminista y ecológica

Sé qué es impupolar y hasta parece “radical” decir que dejemos los programas sociales del segundo tipo, pero lo extremo es seguir viviendo en este modelo económico que precariza dando “apoyos”.

Las medidas como en el Programa de Transición adaptado, no son “reformas” dentro del sistema, sino palancas de ruptura revolucionaria, para empujar la organización obrera hacia la toma del poder y la construcción del Estado de Derecho Socialista.

El primera paso es el: bloque político-constituyente proletario, que no busque negociar migajas sino conquistar el poder. A su vez, hay que BASIFICAR MASIVAMENTE, desmercantilizar el trabajo y desmontar el modelo clientelar de los programas sociales. Necesitamos recuperar, ampliar y fortalecer nuestros derechos como clase trabajadora. Necesitamos organizarnos y debatir sobre el estado Socialista que construiremos entre la clase explotada.