Golpes machistas y pactos patriarcales
Stephanie Yamile González
*Reflexión escrita como parte de los trabajos para el Curso Introducción a las Teorías Feministas. En línea, por el Centro de Estudios de género y cultura en América Latina de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.
Del 19 de marzo al 19 de abril de 2019.
Hace un par de semanas sufrí una agresión física por parte de mi hermano. Me golpeó. Yo estaba con mi novio, quien me defendió. No es la primera vez que me golpea, desde la infancia ha sido muy violento y agresivo contra mí, asfixiandome, pateándome, entre otras cosas. En esta ocasión decidí denunciarlo. Vivo en la Ciudad de México y me dirigí a un centro especializado en Justicia para las Mujeres. Me dieron asesoría y orientaron. Procedí a solicitar medidas de protección contra su persona. Es un procedimiento penal, pero no es una carpeta de investigación como tal, sino que son medida temporales que buscan prevenir un delito y ver cómo actúa esa persona en un periodo determinado y sobre eso proceder o no penalmente. Me las otorgaron por 60 días, sigo en el lapso de tiempo esperando que no me pase nada. Mi familia nuclear apoyó a mi hermano, diciendo que tiene actitudes violentas y ya va a cambiar. Me dejaron de hablar tías, primos, amistades. También hubo quien me apoyó, pero sobre todo fueron mis amigas.
Desde hace tiempo me reivindico feminista. He tomado cursos de autodefensa y tengo gas pimienta y un teaser (máquina que da toques) ante cualquier ataque que pueda sufrir. Son herramientas que siempre cargo conmigo al salir de casa, pero nunca en ella misma. Aquel día que mi hermano me golpeó, me quedé paralizada, inmóvil. No tenía mis herramientas y aún teníéndolas me quedé paralizada, fue mi novio quien me defendió. Entonces, en un proceso de reflexión, me di cuenta que por eso los mayores crímenes contra las mujeres ocurren por personas cercanas a nosotras, entre ellas familiares, porque son personas de quienes no te lo esperas. Además, me di cuenta de lo normalizado que ya tenía la violencia en mí y que mi familia respalda. Que mi familia diga que “él es así” “ya va a cambiar” “eres una exagerada” “ya estás loca” “no piensas en él” son formas de justificar sus agresiones y de introyectar que la violencia es algo normal.
Respecto al machismo, como lo vimos en el curso, entendiéndolo como fenómeno cultural que consiste en la exageración de las características masculinas y la creencia de superioridad “natural” de los hombres sobre las mujeres, me explica una de las razones por las que él (mi hermano) se siente con el derecho de golpearme. Piensa que es superior a mí, quiere controlarme, porque cabe decir que mi hermano estaba molesto porque llevé a mi novio a la casa. Se siente con el derecho de celarme, de ejercer control sobre mí y hace uso de la violencia para imponer su poder.
Como también vimos en el curso, el patriarcado de manera literal significa gobernado por el hombre, jefe de la unidad social; además de un sistema social de dominación masculina sobre las mujeres. En este caso, mi hermano aunque no aporta nada a la casa, solo por el hecho de ser hombre se supone que tiene privilegios sobre mí. La enajenación a la que están sujetas las mujeres de mi casa y la protección que le dan los hombres de la misma, se vuelva un pacto patriarcal. Si yo me opongo, el sistema a quién castiga es a mí, porque en un modelo “sano” del patriarcado, debería dejarme golpear, soportar sus humillaciones y agresiones.
El pacto patriarcal, se refleja en la normalización de dicha violencia y justificación de la misma en los núcleos cercanos, en mi caso mi familia, pero también aplica con parejas. Además, el pacto está en el silencio que se construye a su alrededor y la culpabilización de la víctima. En una familia tradicional, el patriarcado sigue imperando como orden y no se puede concebir otro tipo de modelo equitativo y sin opresiones. Es lo que hace “funcionar” a la familia, de ahí, que todo se ponga en mi contra.
Por mi parte, hacer este tipo de reflexiones nos lleva a localizar los problemas estructurales a los que estamos sujetas y por ende a combatirlos, porque como mujeres no debemos permitir ningún abuso más, debemos poner alto a esto y reconocer que lo personal también es político, que lo que sucede en casa no debe quedarse solo en casa, debe ser expuesto y compartido para que veamos lo generalizado de estas situaciones y lo normalizado que las tenemos porque debemos combatirlas de raíz.
¡No más!

