A ti, porque te extraño tanto.

El signo de los tiempos.Ella estaba harta, harta de que se le exigiera tanto desde la radicalidad, harta de fingir que compartía posturas políticas fascistas, harta de verse condicionada económicamente…

El signo de los tiempos.Ella estaba harta, harta de que se le exigiera tanto desde la radicalidad, harta de fingir que compartía posturas políticas fascistas, harta de verse condicionada económicamente para a apoyar a cierta banda “vendida”, harta de que el mundo le exigiera tanto socialmente, harta de que la atacaran tanto.

Ella se sentía incómoda, ella me decía: “eso ya no es un piso político, eso ya es un discurso de odio. Las eliminé porque estaba harta de que estuvieran mame y mame con las trans. [..] A mí me agredieron por mi sexualidad [las lesbofeminsitas], me gustan los hombres y las mujeres y una de estas morras me decía: -pinche hetera, eres bien agradecida con los vatos- [..] y dije, chale, me saca bien gacho de onda, yo decía: esta muy cabrón todo esto, que nada más por sus ovarios no quieran que esa ley se apruebe y sobretodo el trasfondo y me pregunté: ¿cómo es que la comunidad trans ve todo esto? Porque ellxs también son oprimidxs, y dije, es un tema fuerte de que un grupo de morras digas: -no no se va a aprobar la ley de identidad de género-, como que sí generó mucho ruido en mí”.

Ella estaba harta de que se le exigiera exigirle a su mamá que se pusiera de su lado, era demasiada presión que le pusieron en feministlán. Me decía que sentía que para ser “feminista” tenía que convencer de tomar conciencia de la opresión, pero que intentaba y no podía. Los últimos días, rompió sus libros, aventó sus pañuelos, renunció a la política. Luego me llamó para decirme que quería reconciliarse al menos con sus libros.

Ella cerró su fb, su ig pero creó otros, otros donde se sentía segura, donde no estaban todas aquellas que la agredían, aquellas que le exigían tanto. Nunca supe los nombres, ni siquiera me dijo de qué colectivas eran. Yo estoy muy dolida. Me duele no haberle dicho: salte de esos espacios, déjalas, ven conmigo y te apapacho, no pido nada, solo que estés aquí.

Ella y yo nos amábamos desde el amor libre, desde la virtualidad. Fueron meses de un amor muy intenso. Me duele tanto no haber estado ahí. Y es verdad, quizá no hice todo lo que pude, quizá debí traérmela a casa, abrazarla y no dejarla ir; pero también me quedo tranquila por no haber sido de ese grupo de personas que le exigió tanto. Yo solo tomaba el amor que me daba, sin esperar nada a cambio, sin condicionarla, porque ella también era así. Nos escribíamos, llamábamos a la 1 o 3 de la mañana, no importaba, sabíamos que siempre siempre íbamos a estar ahí. Y ahora ella ya no está y yo estoy rota, me falta ella.

Y veo todo lo que se pone en redes y sí, me da coraje, una vez más exigiendo, exigiéndole. Yo no sé quién eran sus agresoras, pero su partida, es el signo de los tiempos: o cambiamos todo y el mundo nos devora.

Te amo mucho, y siempre te amaré.