[27/03/19] Me tomo un respiro para contarles lo que sucedió: un familiar hombre me golpeó en la casa de mi madre [18/03/19]. Tuve que llamar a una patrulla para salir de ahí. Fui al MP con el médico legista, me certificaron los golpes y como me atendieron sin perspectiva de género (el típico ‘qué hacía usted ahí’) así que pedí que me canalizaran a otro lugar. Esta vez que me golpeó (porque lamentablemente han sido varias) estaba con mi novio y él me defendió, por eso las lesiones fueron pocas y de menos de 15 días para recuperación (aunque no por eso menos grave).
Del MP me enviaron al Centro de Justicia para las Mujeres de la CDMX,en Azcapotzalco. Fui al día siguiente (no sabía que era 24 hrs) ahí me hicieron otro examen médico. Tuve que ir varios días seguidos para llevar un procedimiento para las Medidas de Protección que incluyen orden de restricción y prohibiciones. Fueron varias etapas. Primero con la médica, luego la trabajadora social, luego la psicóloga y al final con lxs abogadxs. Me metieron de urgencia al Código Águila que es para que pase una patrulla durante 3 meses cada 3 hrs afuera de la casa. Lo han estado haciendo y pasan cada 3 días a cerciorarse que esté bien. Alguien tiene que firmar. Luego, me hicieron pruebas para determinar la peligrosidad de mi agresor con base en sus actividades y el daño físico y psicológico que me ha producido en este tiempo. Después me asesoraron legalmente para proceder con las Medidas de Protección. La verdad, el Centro es una maravilla, atienden con todo el amor y comprensión posible desde el género, además de que es gratuito.
Para dichas Medidas tuve que meter una declaración a un juzgado de lo penal en el reclusorio. El centro nos proporcionó transporte y abogado defensor.
En un primer juzgado, todas las solicitudes fueron negadas por cuestiones absurdas. La mía fue que porque acababan de pasar 4 días y no representaba un peligro inminente. A otras compañeras fue por cosas muy absurdas que inclusive el juez agregó. Perdimos el día completo ahí y todas salimos muy derrotadas, desesperadas y con mucho miedo por lo que sucedería. Además de que venía el fin de semana y los juzgados no abren. El Centro tuvo que agendar otra cita en otro juzgado para nosotras la siguiente semana. Fueron días de espera muy rudos, les digo que el miedo y la desesperación están presentes a todo momento.
Así fue como el martes estuvimos tooodo el día ahora en otro juzgado, y la jueza que nos tocó deliberó la aprobación de mis medidas y de mis demás compañeras. Ayer mismo, tuvimos que notificar. Del reclusorio nos pasamos a las casas a dejarles la notificaciones a los agresores correspondientes. Íbamos acompañadas por dos policías de investigación y una actuaria. Se puso muy violento el asunto, al menos en mi casa, mi familia se me hechó encima y se dividió. Tuve que salirme de ahí para refugiarme cerca. Me dio mucho miedo.
Hoy tuve que ir a los alegatos otra vez al reclusorio ya por mis medios, junto con mi agresor. No he dormido y llevo días con la misma ropa. Nos pasaron y leyeron mi declaración, luego él dio la suya junto con su abogado. Total que después de esperar varias horas, la jueza determinó que mis medidas de prohibición se quedaban en el máximo tiempo que son 60 días contra mi agresor, en eso tiempo si él vuelve a incidir se le arrestará, y si yo decido abrir carpeta de investigación para que se siga de oficio puede ir de 5 a 6 años de prisión por violencia intrafamiliar.
Estoy contenta, desecha, alegre y triste. Todo a la vez. Lloro y momentos después río. Por ahora ya tengo a dónde ir, estaré un tiempo allá hasta nuevo aviso. Estoy desconcertada. Todo se revuelve en mí. Todo cambió de pronto que aún no terminó de comprender. Hay cachitos de mi corazón y fortaleza regados por todos lados.
Les agradezco a todes por sus llamadas, mensajes y preocupación. Son días donde se pone a prueba todo, desde lo psicológico, lo físico hasta lo que una misma cree. El Centro nos puso en grupos de mujeres para hacer los trámites juntas y eso también fue lo que me dio fuerza y me mantuvo de pie. Hubo muchas personas que me intentaron persuadir que no denunciara, me lo suplicaron, pero ya lo hice porque lamentablemente no es la primera vez y estoy harta. Debí de hacerlo desde el principio, pero no lo hice porque juraron que cambiaría, y bueno, eso nunca pasó. Entre mujeres nos dimos fuerza y cariño, todas las del grupo estábamos por diversos motivos y todos igual de indignantes e injustos.
Hoy, con las medidas de protección sé que le he puesto una orden de restricción al patriarcado, y eso me hace hasta llorar de la felicidad. Sé que quizá no me salve de cosas más graves, pero sé que quedarme callada mucho menos lo hará.
Me apena contarlo, porque nos han enseñado que lo privado no debe salir de ahí. Pero buscando deconstruirme, también sé que es un problema social que debe ser visibilizado y la avergonzada no debo ser yo.
1-2-3 por mí y por todas mis compañeras 💜
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