Ayotzinapa, la verdad histórica se desvanece en el aire.
La importancia del GIEI.
Por Stephanie Yamile González González
“The Tragic Case of Ayotzinapa” ponencia elaborada para el One Ocean: Globalization & Trans-Pacific Cooperation/ Encuentro Estudiantil Transpacífico: México-Corea del Sur, organizado entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la Universidad de Pukyong de Corea del Sur 19 y 20 de julio, 2017. Ciudad de México, 20 de julio, 2017.
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PresentaciónAyotzinapa-Stephanie

I. Introducción
La desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa a manos de elementos estatales la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014, conmocionó a la población mexicana, teniendo repercusiones a nivel mundial, siendo la unidad el factor que hizo que las investigaciones pudieran avanzar. El presente texto abordará el tema de Ayotzinapa como un problema social y político de México, que no ha sido resuelto pero que ha tenido avances gracias al trabajo interdisciplinario e internacional que se ha tenido. Comenzaremos por explicar qué es la normal de rural de Ayotzinapa, para luego profundizar en lo ocurrido aquella terrible noche del 26 de septiembre de 2014 en México, para llegar a abordar la importancia que tuvo el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) en el estudio del caso, para finalizar con una reflexión de la importancia de la solidaridad y el trabajo conjunto para denunciar y hacer visibles los crímenes de lesa humanidad, y con ello, evitar que vuelvan a repetirse.

Las fuentes que utilizaremos son los informes generados del GIEI en torno al caso, así como testimonios de algunos sobrevivientes y notas periodísticas. Con esta ponencia, pretendemos generar un clima de reflexión sobre cómo opera el estado mexicano, para que tengamos una posición crítica que a casi tres años de los hechos siga exigiendo memoria, verdad, justicia, reparación del daño y compromiso de no repetición.

II.¿Qué es la normal rural de Ayotzinapa?

La Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, se localiza en el municipio de Tixtla, Guerrero, México, asentada sobre la ex hacienda de Ayotzinapa en 1933,

de esto último se desprende que se le conozca de forma coloquial como: Ayotzinapa, mismo nombre que utilizaremos en este escrito para referirnos a ella. Las escuelas normales rurales, son de educación superior, enfocadas a trabajar en zonas marginadas o comunidades indígenas de México, de ahí que tengan una especialización en educación bilingüe. Además, son internados divididos por sexo: varonil y femenil. En el caso de Ayotzinapa es un internado varonil que cuenta con espacio para 522 alumnos. Hay dos requisitos necesarios que queremos destacar a la hora de concursar al ingreso de dicha escuela, estos son: una carta de no antecedentes penales y; una carta que compruebe la pobreza del alumno. La escuela le da preferencia a los alumnos hijos de campesinos o indígenas como forma de brindarles una oportunidad de crecimiento personal y laboral.

La normal brinda una beca de alimentos para cada alumno, que está alrededor de los $35.00 diarios (para desayuno, comida y cena), estos se depositan en un comedor comunitario dentro de la escuela donde los alumnos tienen horarios para ingerir alimentos.

La edad en la que oscilan los estudiantes de Ayotzinapa está entre los 18 y 30 años. Respecto a las habitaciones, los alumnos cuentan con dormitorios de escasos metros, por ello son compartidos entre 4 personas utilizando literas. Durante fines de semana o periodos vacacionales la normal sigue abierta y deja a sus alumnos permanecer en ella debido a que la mayoría de los jóvenes provienen de regiones alejadas del sitio; si bien, la mayoría son del estado de Guerrero, hay que considerar que para trasladarse de un lugar a otro es cuestión de varias horas por la geografía del lugar, que es en general, montañosa. Por ejemplo, a la región de la Costa Chica desde Tixtla, son 7 horas, o a la región de Costa Grande son aproximadamente 6 horas de traslado. Otros, aunque los menos, provienen de estados como Oaxaca, Hidalgo o Michoacán, limitando así, que muchos de ellos regresar a sus casas o visiten a sus familias con regularidad.
Ahora bien, con la implementación de la Reforma Educativa por parte del gobierno mexicano, las normales rurales sufrieron un recorte presupuestal a principios de 2014, provocando inconformidades entre los estudiantes debido a que en sí, el presupuesto que reciben es bajo, con la aplicación de la reforma disminuyó aún más, llegando incluso a quitarles las becas a los alumnos de primer ingreso.

Por otro lado, en este mismo marco del bajo presupuesto, es que las prácticas profesionales de los normalistas se ven limitadas, de ahí que la historia de las mismas esté acompañada de diversas formas de protesta y de conseguir recursos por sus propios medios, tales como la expropiación de camiones de carga para revender esos productos en los municipios adyacentes y juntar dinero para las prácticas de los alumnos, o bien, la toma de camiones para trasladarse de un sitio a otro.


La normal rural de Ayotzinapa, es históricamente reconocida ya que de ahí provienen diversas figuras combativas de México, tal como el afamado Lucio Cabañas Barrientos, quien organizó una guerrilla rural y el Partido de los Pobres en los años setenta contra la desaparición de las normales rurales, contra la explotación de los campesinos, entre otras cosas. También tenemos que Genaro Vázquez Rojas, dirigente campesino que fundó varios la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, un grupo armado en la sierra de Guerrero, que fue egresado de esa normal.


III. ¿Qué sucedió el 26 de septiembre de 2014?

El viernes 26 de septiembre de 2014 un grupo aproximado de cien normalistas se encontraban frente al Palacio Municipal de la ciudad de Iguala, Guerrero, realizando un boteo (colecta de dinero en botes) con la finalidad de conseguir recursos para alumnos que no había recibido sus becas alimenticias,

además de ir consiguiendo financiamiento para el traslado de los normalistas a la Ciudad de México para conmemorar la marcha del 2 de octubre de 1968, donde recordemos, se ejecutó a centenares de estudiantes por órdenes del gobierno en la plaza de las tres culturas en Tlatelolco.

Dicha manifestación sería el jueves de la semana próxima al boteo, por lo cual, los normalistas se propusieron conseguir los camiones con los que se trasladarían. Como lo dijimos anteriormente, no es una práctica nueva, es algo que lleva más de 50 años realizándose, las autoridades tienen conocimiento de ello y las líneas de autobuses también. La toma de autobuses no es de forma violenta, sino que inclusive las líneas por acuerdo implícito, van a dejar el pasaje a la terminal y ponen choferes para los normalistas. Sin embargo, nunca se ha llegado a un acuerdo formal. El mismo día, María de los Ángeles Pineda, esposa del alcalde del lugar José Luis Abarca realizaron un evento político, ya que las elecciones municipales se realizarían el siguiente año, y la candidata sería la esposa del actual alcalde.

Ahora bien, ¿qué sucedió esa noche?

Lo que a continuación se dirá tiene como base el segundo informe elaborado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), del cual hablaremos más adelante. En él vemos que los normalistas fueron vigilados por la policía estatal, federal y el ejército de las 18:00 hrs del día 26 de septiembre, desde que salieron de Chilpancingo y se tiene supuesto registro hasta las 20:30 hrs [1], pero los ataques contra ellos fue con armas de fuego y comenzaron a las 21:30 hrs. Los normalistas brindaron una conferencia de prensa a las 00:30 hrs no obstante, de ahí comenzó una persecución directa contra ellos.

Dicha persecución, nos dice el GIEI, produjo cerca de 180 víctimas directas y de hasta 700 familiares afectados, se dio en 9 escenarios diferentes con disparos de armas de fuego y con participación de dos cuerpos de policías del municipio de Iguala y de Cocula.

Los normalistas, intentaron huir de la zona en los cinco autobuses que habían tomado, sin embargo, se les hizo un cerco policiaco en todas las salidas y se les atacó con armas de fuego. Durante el ataque, Julio César Mondragón se encontraba desaparecido, quien fue uno de los dirigentes políticos de la normal y organizó en meses anteriores, reuniones entre normales rurales y campesinos para oponerse a los proyectos mineros a cielo abierto que se tienen considerados para Guerrero.
En el ataque cayó Julio César Ramírez Nava al recibir varios impactos de armas de fuego y Algo Gutiérrez, otro normalista, aún está en coma por un impacto de bala en la cabeza.

La población civil que se encontraba en el lugar, también fue afectada, muriendo un taxista, su pasajera, dos futbolistas y un aficionado que se trasladaban en otro autobús, que al ser confundidos con los normalistas, fueron embestidos.

Cabe resaltar, que los normalistas no cuentaban con armas de fuego, como dijimos, sus actividades se han hecho por acuerdo implícito y nunca han recurrido a las armas. En la agresión, los grupos de normalistas que iban en los camiones se separaron, perdiendo el rastro a un conjunto de normalista, los 43 que hoy están desaparecidos.
Lo último que se sabe es que la policía tomó el camión con ellos encima y es todo. No obstante, Julio César Mondragón apareció el día siguiente en las calles de Iguala desollado del rostro. Las necropsias apuntan a que dicha tortura se le hizo en vida a la par de diversos golpes.

IV. ¿Cómo surgió el GIEI?

Las movilizaciones ante lo ocurrido no se hicieron esperar, encabezadas por los familiares de los normalistas.

La indignación ante los hechos hizo que cientos de miles de personas en México y el mundo salieran a las calles a exigir justicia y la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Por su parte, la Procuraduría General de la República (PGR) anunció que trabajaba sobre las investigaciones, ya que el alcalde de Iguala y su esposa habían huído.


La PGR encabezada por Murillo Karam, el 27 de enero de 2015 publicó su supuesta “Verdad Histórica” sobre el caso Ayotzinapa, donde acusaron al grupo de narcotráfico los “Guerreros Unidos” se haber orquestado el ataque y de tener infiltrados a los normalistas, también la PGR señaló que los normalistas iban a boicotear el acto político del alcalde. Sobre el caso de Julio César Mondragón dijo que unos perros salvajes le habían comido el rostro. Además, aseguró que los 43 normalistas de Ayotzinapa habían sido ejecutados por el narcotráfico, luego incinerados en el basurero de Cocula y arrojados sus restos al río de un costado.

Este hecho hizo que la población enfureciera más, el contraste entre los hechos y lo que las autoridades sostuvieron desató una ola de protestas sin igual.

Los familiares de los desaparecidos buscaron instancias independientes a la propia PGR para que las investigaciones se hicieran.


Fue entonces que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) acudió a investigar el basurero de Cocula, llegando a las conclusiones que hubo fuego en el lugar, pero no había rastro de cuerpo humanos.

Apuntaron de la existencia de rastros de huesos de animales, como pollos o vacas pero no humanos, y anunciaron que el fuego producido era insuficiente para incinerar 43 cuerpos humanos. De ahí, que la “Verdad histórica” comenzara a hacer agua.


Los familiares de los 43, pidieron la intervención del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que fue creado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en acuerdo con el estado mexicano y representantes de las víctimas, estos trabajaron junto con el EAAF, y si bien, ya adelantamos algunas de sus conclusiones, sus investigaciones ahondaron más en lo sucedido.
El GIEI señaló que los estudiantes no fueron a boicotear ningún acto político, sino que iban a hacer su boteo, también señalaron que no estaban infiltrados por el narcotráfico, pero sobre todo, aseguraron por medio de estudios científicos, que en el basurero no pudieron haber sido incinerados ya que ese día llovió y se necesita material y espacio adecuado para un acto así ya que el cuerpo humano no es sencillo de incinerar.

El GIEI no es una instancia de justicia en sí, de ahí que solo se dedique a dar recomendaciones a las instituciones de justicia de cada país.

Sin embargo, abrió líneas de investigación que saltaron en su estancia, tales como: un par de celulares de los normalistas tuvieron actividad varios días después de su desaparición, y los registros se encuentran 1) en el campo militar No. 1 en la Ciudad de México, y 2) en el regimiento militar de Huitzuco, Guerrero. Por otro lado, señalaron que la complicidad entre militares, policías, narcotráfico y políticos de Iguala era inminente. Que la esposa del exalcalde era hermana del fundador del grupo criminal los “Guerreros Unidos”. Otro de los avances más importantes, fue que es posible que la línea de autobuses donde viajaban los normalistas traficara heroína con Estados Unidos y al ser tomado sin conocimiento por los normalistas, hayan sido atacados para recuperar el cargamento. En esta hipótesis, el GIEI anotṕo que no pudieron profundizar, ya que el quinto autobús, donde los 43 desaparecidos viajaban, no pudieron tener acceso, ya que en dos momentos la PGR presentó un camión que no coincidía con el que se tenía en grabaciones al momento de ocurrir los hechos.



Para resumir, el GIEI fue creado para brindar asistencia técnica internacional desde la perspectiva de los derechos humanos en la investigación de la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Además, busca dar seguimiento y monitoreo a las investigaciones pese a que su periodo de trabajo haya concluido. Se busca tener una independencia con las instituciones estatales para que se acredite que se están realizando todas las acciones correspondientes en la búsqueda del paradero de los normalistas. Las y los expertos elegidos para ser parte del GIEI fueron: Alejandro Valencia Villa (Colombia), Ángela Buitrago (Colombia), Francisco Cox Vial (Chile), Claudia Paz y Paz (Guatemala) y Carlos Martín Beristain (España) [2]. Como vemos, un equipo internacional, que si profundizamos en sus currículums, observaremos la calidad de personas y luchadores sociales que han llevado a juicio a políticos de altos cargos por crímenes de lesa humanidad.

V. Conclusiones
A casi tres años de los hechos de Ayotzinapa, los normalistas siguen sin aparecer. El estado mexicano no ha abierto las líneas de investigación que el GIEI propuso, puso trabas en la investigación y en cuanto pudo los echó del país justificando que ya no había presupuesto.

El recorrido que hicimos es para generar diversas reflexiones. Una de ellas, a nivel nacional, es cómo la reforma educativa, que busca la privatización de la educación puede generar una crisis con los estudiantes, ya que somos nosotros quienes padecemos las consecuencias de los recortes presupuestales, los cambios en los planes de estudios, y en caso de las normales rurales, la búsqueda de su desaparición.

Por otro lado, tenemos que las instancias independientes surgen sólo gracias a las movilizaciones sociales, a las denuncias públicas y a la exigencia del castigo a los culpables. El GIEI es gracias a todo el apoyo nacional e internacional que se ha tenido. En el marco internacional, precisamente se debe agradecer toda la solidaridad mostrada, ya que alzar la voz para gritar injusticias es algo que debemos de hacer desde cualquier parte del mundo. Por último, queremos proponer la reflexión en torno a nuestro papel como estudiantes en las problemáticas sociales, ya que no debemos ser indiferentes y siempre tenemos que denunciar y luchar contra las injusticias cuando ocurren. Debemos decir que no hay aún ningún responsable por el delito de desaparición forzada, de ahí que lucha siga tan vigente como cuando ocurrió.

Nuestros compañeros aún no han aparecido, pero no perdemos la esperanza de que la justicia llegue y que la presentación con vida de los normalistas sane la herida social que tenemos. Lo que ocurrió a los 43 normalistas es un crimen de lesa humanidad al que no somos ajenos. No debemos permitir que vuelvan a ocurrir hechos tan atroces, por eso debemos luchar por la memoria, por la verdad, por la justicia, por la reparación del daño, castigo a los culpables y el compromiso de no repetición.
¡Nos faltan 43!
¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!

[1] Pág. 17
[2] http://centroprodh.org.mx/GIEI/?page_id=21

