¿Las feministas debemos educar a los hombres?

Del tema de que “ahora a las feministas nos toca educar a los hombres”, he compartido post que niegan esta tesis. Las razones que tengo son las siguientes:   1.…

Del tema de que “ahora a las feministas nos toca educar a los hombres”, he compartido post que niegan esta tesis. Las razones que tengo son las siguientes:
 
1. El trabajo de libración de las mujeres no es responsabilidad solo de las mujeres, aunque nosotras seamos quienes lo debemos dirigir.
 
La falacia patriarcal de la división sexual del trabajo que esconde que la verdadera razón es el modelo y las relaciones de producción, ha hecho que la opresión que vivimos las mujeres nos oblige a dedicarnos a tareas de educación y cuidado como forma de aminorar nuestras capacidades [no por ello dichas tareas son menores] y extraer nuestra fuerza de trabajo (producción y reproducción). De ahí, que sostener que la tesis de que las mujeres debemos educar a las masas siga sosteniendo un modelo de opresión hacia nuestro género. Por ello, me opongo a la tesis de “ahora las mujeres feministas nos toca educar a los hombres”. Vamos juntes, o no vamos.
 
2. Es durante la movilización y la lucha política que las propaganda y educación feminista se da. Se vuelve una tarea comunitaria, no específica de un género. Es en general, la dirección/organización revolucionaria, quien en su conjunto se dedica a la educación feminista.
 
Si bien, son necesarios las grupas únicas de mujeres dentro de las organizaciones, por las opresiones específicas que tenemos, la exposición de nuestros motivos a nuestros grupos políticos son fundamentales para el trabajo en conjunto. Se trata de que nuestras exigencias sean un eje del programa político de liberación de la clase trabajadora, dentro de nuestras organizaciones, para erradicar nuestra opresión y la sociedad dividida en clases en la que se basa.
 
3. Nuestras tareas tienen de base el programa político. Nuestra liberación no es individual, por eso, las mujeres tenemos un papel histórico específico, no obstante, si los compañeros no tienen una disposición para luchar codo a codo, respetar espacios específicos y reconstruir su masculinidad, la realidad es que vamos por caminos diferentes.
Ahora ya lo saben, si alguien les dice: “te toca educarnos” respondanle que esta repitiendo modelos de opresión, que si de alguna forma tiene la sensibilidad para entender nuestras opresiones, entonces haga algo por su cuenta y se sume a nuestra lucha. Trabajemos juntes por la liberación de la mujer y contra todas las opresiones.