A continuación, comparto un debate sobre le artículo ” ¿Por qué decidí dejar de asumirme feminista?” de Valeria Angola.
No estoy de acuerdo con la propuesta de dejar el feminismo (y entiendo que lo plantea como una decisión personal), sin embargo, comparto este artículo porque es efecto de que el feminismo liberal transfóbico (disfrazado de radical) sea el hegemónico: muchas no nos reconocemos ahí, nuestra realidad no se explica desde sus postulados con principios separatistas, lésbicos, biologicistas y fachos; ese feminismo no alcanza para explicar lo que vivimos y orilla a muchas mujeres a darle la espalda al feminismo pensando que esa es la única forma de vivirlo y, es entonces, que hay quien decide mejor pensarse desde lo “antipatriarcal” como algo más genérico si es que definitivamente no decide alejarse de la política.
Y si preguntan: pero ¿y por qué si tú tienes otro planteamiento de feminismo no te posicionas? Y les responderé: porque lo hago y lo sigo haciendo pero esas voces me han silenciado una y otra vez.
Como feminista socialista entro a muchos espacios de lucha feminista, influyentes, naciones e internacionales, doy debates, me posiciono; pero siempre, como entro en minoría, se complica todo. Me ha tocado que las compas no participan en las actividades físicas pero siempre aparecen para cuestionarme y debatirme mis propuestas para que no se lleven a cabo, o hay quien lleva la relatoría y decide no escribir lo que dije, o hasta me ha tocado que para desechar una propuesta me dicen alienada y subordinada por trabajar en espacios mixtos. Experiencias para contar tengo, y en diferentes idiomas, no es algo exclusivo de México, sino hasta en Medio Oriente me ha pasado.
Sobran los ataques que contar, sobran las calumnias y acusaciones que generan las mujeres posicionadas desde esos otros feminismos que conllevan a silenciarme, a desecharme políticamente por mis propuestas. Pero de eso puedo hablar en otro momento. Por ahora, me salta mucho que haya mujeres y disidencias sexuales y de género que estan dejando los espacios que con mucha lucha se consiguieron.
Me entristece leer que se prefieren asumir “antipatriarcales” antes que feministas. No por imposición, sino por la tibieza que el término implica. Es como cuando alguien decide llamarse “anticapitalista” y no socialista, pudiera parecerles cualquier cosa, pero en esas palabras se pierde la convicción de lucha y nuestras tareas históricas revolucionarias como clase y en este caso, también como género.No perdamos de vista la necesidad de destruir al capitalismo y la sociedad dividida en clases.
No perdamos de vista que el patriarcado tiene un origen histórico y no de sexo. No perdamos de vista que hay diferentes formas de expresiones patriarcales y de luchas contra esas opresiones que toman particularidades según la región y el contexto. Pero también no perdamos de vista que no todas las formas de lucha son válidas, son válidas solo aquellas que nacen de los propios antagonismos de clase y que se generalizan porque la lucha misma lo pide, pero en especial, aquellas formas de lucha que encausan a la revolución. Lo dije en un post pasado: no podemos perpetuar el sistema, eso nos vuelve contrarrevolucionarixs.
Por último, el llamado es a no dejar nuestros espacios, y motivar a qué, aún en minoría, sigamos dando tan necesarios debates. La historia nos dará la razón y la revolución la haremos nosotrxs. Nadie más.

